Cómo calcular la tasa de retención de clientes

Cómo calcular la tasa de retención de clientes
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hace 2 meses

Calcular tu tasa de retención de clientes es bastante simple. Solo tienes que tomar el total de clientes al final de un periodo, restar los nuevos que conseguiste, dividir el resultado entre los clientes con los que empezaste y multiplicar por 100.

Ese número, tan sencillo como potente, te dice qué porcentaje de clientes se quedó contigo con el paso del tiempo. Dominar este cálculo es el primer paso de verdad para construir un negocio más estable y rentable.

Por qué la retención de clientes es tu palanca de crecimiento clave

Un grupo de clientes diversos y felices interactuando con un producto en una tableta, símbolo de una fuerte fidelidad y retención de marca.

Antes de meternos con las matemáticas, merece la pena parar un momento y entender por qué esta métrica importa tanto. Todos hemos escuchado que cuesta más captar un cliente nuevo que mantener uno actual, pero el valor real de la retención va muchísimo más allá. No se trata solo de ahorrar dinero; se trata de hacer que el negocio crezca de forma activa.

Una tasa de retención alta es una señal clara de que tu empresa está entregando valor real y sostenido. Los clientes contentos y fieles no solo se quedan: se convierten en tu mejor marketing. Con el tiempo suelen gastar más, se animan a probar tus novedades y te dan un feedback que vale oro.

Un aumento de solo 5% en la retención de clientes puede disparar la rentabilidad entre un 25% y un 95%. No es un pequeño ajuste; es un cambio de fondo en la forma en la que crece tu negocio.

El impacto real en tu cuenta de resultados

Cuando priorizas la retención, estás construyendo una base sólida. En vez de intentar llenar sin parar un cubo con fugas con nuevos leads, creas una comunidad fiel que genera ingresos recurrentes y previsibles. Esa estabilidad te permite hacer mejores previsiones, invertir con cabeza y crecer a un ritmo sostenible.

Implementar sistemas sólidos de gestión de comentarios de clientes es una de las maneras más directas de mejorar la retención, porque te permite escuchar de forma sistemática y actuar sobre lo que tus clientes te están diciendo.

De la métrica a la estrategia

En el fondo, calcular tu tasa de retención no es solo un ejercicio de números: es el punto de partida para una estrategia de negocio muy potente. Te ayuda a:

  • Ver qué está funcionando: Puedes relacionar directamente tus esfuerzos de atención al cliente y las mejoras del producto con la fidelidad.
  • Frenar el churn antes de que arranque: Detectar una tendencia a la baja a tiempo te da margen para corregir antes de que se convierta en un problema serio.
  • Construir una marca más fuerte: Creas una base de embajadores que confían en ti y te recomiendan de verdad.

Cuando controlas bien este cálculo, desbloqueas los insights necesarios para poner en marcha estrategias eficaces de retención de clientes que sostengan tu éxito a largo plazo.

La fórmula para la tasa de retención de clientes

Un primer plano de una persona utilizando una calculadora con una taza de café cerca, representando un servicio de suscripción de café que calcula su retención.

Bien, vamos a ponernos manos a la obra y hacer números. La fórmula más común para calcular la retención de clientes es sorprendentemente fácil cuando entiendes sus tres piezas clave. Su objetivo es mostrarte a los clientes que mantuviste, separándolos por completo de los nuevos que llegaron.

La fórmula se ve así: Tasa de retención de clientes = [(E - N) ÷ S] x 100.

Esta pequeña ecuación te devuelve el porcentaje de clientes que siguieron contigo durante un periodo concreto. Aunque hay distintas formas de medir la retención de clientes, esta es la más habitual. Vamos a ver qué significa cada letra.

¿Qué significan las variables?

Antes de sustituir valores, necesitas sacar tres cifras de tu negocio. Piénsalas como los bloques básicos del cálculo.

  • S (Start / Inicio): Es el total de clientes justo al comienzo del periodo que estás midiendo. Puede ser el inicio de un mes, un trimestre o un año.
  • E (End / Fin): Es el total de clientes al final de ese mismo periodo.
  • N (New / Nuevos): Es el número de clientes completamente nuevos que conseguiste durante ese tiempo.

Restar los clientes nuevos (N) del total final (E) es el paso clave. Es lo que aísla a tu base original, dándote una visión real —y sin maquillaje— de cuán leales son tus clientes.

Un ejemplo real

Vamos a llevarlo a un caso que seguro te suena. Imagina que tienes un servicio de suscripción de café y quieres calcular la retención del primer trimestre.

El 1 de enero tenías 500 suscriptores activos. Ese es tu S.

El 31 de marzo, el total era de 550 suscriptores. Ese es tu E.

Durante esos tres meses hiciste una gran campaña de marketing y sumaste 100 suscriptores nuevos. Ese es tu N.

Así queda el cálculo:

  1. Empieza con los clientes al final: 550
  2. Resta los clientes nuevos: 550 - 100 = 450
  3. Divide entre los clientes del inicio: 450 ÷ 500 = 0,9
  4. Multiplica por 100 para obtener el porcentaje: 0,9 x 100 = 90%

Listo. Tu tasa de retención del trimestre es 90%. Ese único dato te da una base muy útil: ahora sabes dónde estás y puedes profundizar en tus analíticas y estadísticas para entender qué está funcionando y qué podrías hacer para subir todavía más ese número el próximo trimestre.

Errores comunes que distorsionan tus datos de retención

Acertar con la fórmula es un gran comienzo, pero, siendo sinceros, es solo la mitad del trabajo. Muchas empresas caen en trampas típicas que hacen que los datos de retención sean engañosos. Lo he visto muchas veces: estos errores pueden dar una imagen peligrosamente falsa de la salud del negocio, ya sea escondiendo problemas graves o generando una falsa sensación de seguridad.

¿Uno de los fallos más frecuentes? Elegir el periodo equivocado.

Piénsalo: una estación de esquí que calcule la retención mensual en julio verá una caída brutal que no tiene nada que ver con la lealtad. Lo mismo pasa en retail si no se tiene en cuenta el pico (en muchos casos temporal) de la temporada navideña. El periodo de medición tiene que encajar con el ritmo natural de tu negocio.

Otro error clásico es meter a todos los clientes en el mismo saco. No segmentar a tu audiencia es la receta perfecta para perder los insights que más importan.

No todos los clientes son iguales

Imagina que llevas un salón de belleza. Tus clientas habituales —las que reservan cada seis semanas como un reloj— se comportan de forma muy distinta a quienes llegan de forma puntual por una promo de Groupon. Si haces una media de todo, no estás viendo la película completa. Y ni de lejos.

Podrías tener un 95% de retención en tus clientas fieles y un 10% en las clientas que vienen por promociones. El promedio general te quedaría “normalito”, ocultando por completo tanto tu mayor fortaleza como tu mayor problema.

Una única tasa de retención “mezclada” puede ser peligrosamente engañosa. A menudo esconde que estás perdiendo a tus clientes más valiosos mientras retienes a los de menor valor, lo que puede provocar una caída lenta y silenciosa de los ingresos sin que sea evidente al principio.

Para evitarlo, necesitas segmentar a tus clientes en grupos relevantes (cohortes). Algunas segmentaciones que suelen dar resultados muy buenos son:

  • Por canal de adquisición: ¿Cómo se comportan los clientes de tus anuncios en Instagram frente a los que llegan por recomendación? La diferencia puede sorprenderte.
  • Por primera compra: ¿Son más fieles quienes empezaron comprando un producto de alto valor que quienes entraron por un artículo en oferta?
  • Por ubicación: ¿Hay ciudades o regiones con más fidelidad? Eso podría señalar a un manager local excelente o a una campaña de marketing que realmente conectó.

Cuando calculas la retención por segmento, dejas de tener una cifra “bonita” y empiezas a tener información accionable. Te muestra con claridad dónde conviene redoblar lo que funciona y qué hay que arreglar, para que el número que sigues cuente la historia real.

Bien, ya hiciste los cálculos y tienes tu tasa de retención. ¿Y ahora? Seguramente estás mirando ese porcentaje y haciéndote la pregunta del millón: ¿es bueno?

La respuesta honesta es… depende. Un “buen” número es relativo a tu sector. Una empresa SaaS B2B y una cafetería de barrio juegan partidos completamente distintos, así que sus referencias de éxito no tienen nada que ver.

Por ejemplo, un negocio minorista con alta rotación puede estar encantado con una retención anual del 60-65%. Al fin y al cabo, los hábitos de compra pueden ser estacionales o responder a una necesidad puntual. En cambio, las empresas B2B de software suelen apuntar mucho más alto. En modelos de suscripción, una retención mensual alrededor del 95% (es decir, un churn mensual del 5%) suele ser una señal de que vas por buen camino.

La referencia más potente no es una media del sector que encuentras en internet; son tus propios datos históricos. Una retención que sube de forma constante, trimestre tras trimestre, es una de las señales más claras de que has encontrado el product-market fit y estás aportando valor de verdad.

Cómo fijar referencias realistas

Perseguir un “número mágico” suele ser una pérdida de tiempo. Es mejor entender el contexto de tu negocio y enfocarte en mejorar de forma continua.

  • SaaS y servicios por suscripción: Aquí la retención lo es todo. Los mejores, como la herramienta de redes sociales Buffer, suelen rondar el 95% de retención mensual. Tiene sentido: el servicio se integra en el flujo de trabajo diario y cambiar se vuelve un dolor de cabeza. Puedes ver más referencias de tasas de retención de usuarios en FullStory.com.

  • E-commerce y retail: La fidelidad puede ser más volátil. Aun así, una retención entre 60% y 75% suele considerarse excelente. La clave está en hacer que vuelvan con programas de lealtad inteligentes y un marketing que se sienta realmente personal.

  • Apps móviles: Seamos realistas: el mercado de apps es feroz. Una retención media a 90 días del 20% es bastante habitual. ¿Las mejores? Pueden llevarla por encima del 50%.

En definitiva, saber cómo calcular la tasa de retención de clientes es solo la salida. El trabajo real es usar ese número para fijar una base interna y luego hacer todo lo posible por empujarlo hacia arriba. Esa tendencia ascendente es lo que, de verdad, marca la diferencia.

Más allá del número de clientes: ¿estás siguiendo los ingresos correctos?

Saber tu tasa de retención es un gran comienzo, pero solo cuenta la mitad de la historia. La realidad es que no todos los clientes valen lo mismo. Un cliente enterprise que paga 10.000 dólares al mes no tiene nada que ver con un usuario individual en un plan de 10 dólares.

Y aquí es donde limitarse a contar “logos” puede meterte en problemas.

Podrías estar celebrando una retención alta mientras tus cuentas con mayor facturación se van por la puerta sin hacer ruido. Es un incendio lento que puede destrozar tus ingresos. Para ver la imagen real, hay que mirar más allá del volumen y centrarse en la Retención Neta de Dólares (NDR), también conocida como Retención Neta de Ingresos (NRR).

¿Qué es la Retención Neta de Dólares (NDR)?

La NDR elimina el ruido y te muestra la salud financiera de tu base de clientes existente. No se limita a “¿cuántos clientes conservamos?”. En su lugar, pregunta: “¿cuántos ingresos mantuvimos, aumentamos o perdimos con los clientes que ya teníamos?”

Es una métrica potente porque combina tres factores clave en un solo número:

  • Expansión: Ingresos extra de clientes actuales que amplían su plan o compran más.
  • Contracción: Ingresos que pierdes cuando los clientes bajan de plan.
  • Churn: Ingresos perdidos de clientes que cancelan por completo.

Esto cambia la conversación por completo. Podrías perder algunos clientes y aun así crecer en ingresos si las cuentas que se quedan gastan más. Esa es una señal clarísima de un producto muy sano, en el que la gente está dispuesta a invertir más con el tiempo.

Piensa en este ejemplo: una empresa empieza con 100.000 dólares en ingresos recurrentes. Durante el año, suma 50.000 dólares en upgrades, pierde 20.000 dólares en downgrades y otros 10.000 dólares por churn. El resultado es un 120% de NDR. Aunque se perdieron algunos clientes, los ingresos retenidos crecieron un 20%. Esa sí es una métrica que vale la pena seguir. Si quieres profundizar en las fórmulas, Gainsight ofrece muy buenos insights sobre el tema.

Por eso los benchmarks cambian tanto entre industrias como e-commerce y SaaS. El contexto lo es todo.

Infografía sobre cómo calcular la tasa de retención de clientes

En última instancia, la NDR te dice si tu negocio está creciendo de verdad desde dentro.

Una NDR por encima del 100% significa que tus clientes actuales generan más ingresos nuevos de los que pierdes por churn y downgrades. Eso crea un motor de crecimiento potente y sostenible que encanta a inversores y a líderes con visión.

Es la prueba de que no solo sabes retener clientes, sino que también sabes aumentar su valor. Una forma muy efectiva de impulsar esa expansión es encontrar maneras inteligentes de recompensar a los clientes por su gasto, convirtiendo la fidelidad en un impacto directo en tu cuenta de resultados.

Bien, vamos con algunas preguntas típicas que suelen aparecer cuando empiezas a trabajar en serio la retención. Piensa en esta sección como un “¿y si…?”, pensada para despejar dudas y ayudarte a integrar esta métrica en tu estrategia de crecimiento.

¿Con qué frecuencia debería calcular mi tasa de retención?

Depende mucho de tu modelo de negocio.

Si tienes un SaaS o cualquier servicio por suscripción, calcularla cada mes suele ser lo ideal. Encaja con los ciclos de facturación y te permite detectar tendencias —buenas o malas— casi en tiempo real.

En e-commerce o retail, donde la compra es más irregular, mirarla trimestralmente o incluso anualmente suele dar una foto más estable. Lo más importante aquí es la consistencia: elige un periodo y manténlo. Solo así podrás medir el progreso de verdad.

¿Cuál es la diferencia entre retención y churn?

Son dos caras de la misma moneda. La tasa de retención es el porcentaje de clientes que mantienes durante un periodo. La tasa de churn (o de abandono) es el porcentaje que pierdes.

En un escenario simple, son opuestas perfectas: si tienes 95% de retención, entonces tienes 5% de churn. Así de fácil.

En mi experiencia, centrarse en retención te pone en un estado mental más positivo y proactivo. Va de sorprender al cliente y darle motivos para quedarse. Si solo te obsesionas con el churn, es fácil caer en un enfoque reactivo: tapar agujeros cuando la gente ya decidió marcharse.

¿Es posible tener 100% de retención?

Suena bien, pero mantener un 100% de retención de forma sostenida es prácticamente imposible en un negocio real.

Las necesidades cambian, los presupuestos se recortan, y a veces los clientes incluso desaparecen o cierran. Hay factores que simplemente no dependen de ti.

Un objetivo más sano es aspirar a un nivel “best-in-class” dentro de tu sector y enfocarte en mejoras pequeñas pero constantes. Cuando se trata de fidelizar clientes, el progreso siempre le gana a la perfección.


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