Cómo crear un programa de fidelización que los clientes realmente utilicen

Cómo crear un programa de fidelización que los clientes realmente utilicen
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hace 2 meses

Crear un programa de fidelización es mucho más que una táctica de marketing: es una decisión estratégica capaz de transformar por completo la relación con tus clientes. Todo empieza por definir qué quieres lograr, entender qué los mueve de verdad y diseñar recompensas que les den ganas reales de volver. ¿La meta? mejorar la retención y aumentar el valor de vida del cliente.

Por qué las marcas inteligentes están obsesionadas con la fidelización

Antes de entrar en lo práctico, hablemos de por qué esto se ha vuelto tan importante. En un mundo lleno de alternativas, competir solo por precio es una batalla perdida: es una carrera hacia abajo. Por eso las marcas más listas han dejado de perseguir a cualquier cliente nuevo y han empezado a invertir en quienes ya compran. Y no, no es solo “hacer lo correcto”: es una decisión de negocio basada en datos.

Piénsalo: un cliente fiel no solo compra más seguido. También gasta más en cada compra y, además, se convierte en tu mejor publicidad gracias al boca a boca. Es menos probable que se vaya por una pequeña diferencia de precio y suele tener más paciencia si alguna vez te equivocas. El resultado es un flujo de ingresos estable, más predecible y mucho más barato de mantener que estar buscando clientes nuevos todo el tiempo. De hecho, mejorar la retención apenas un 5% puede aumentar las ganancias hasta un 95%.

El mercado está gritando “fidelización”

Este enfoque no es una moda: es un ajuste real del mercado. Los clientes tienen opciones infinitas y su atención es la moneda más valiosa. Un programa de fidelización bien pensado es tu arma para destacar entre tanto ruido: le da a la gente un motivo claro para elegirte una y otra vez, convirtiendo una compra puntual en una relación.

Y los números lo confirman. El mercado global de gestión de la fidelización, valorado en 13.310 millones de dólares, va camino de alcanzar 15.190 millones y luego dispararse hasta 41.210 millones de dólares en 2032. Eso implica una tasa de crecimiento anual compuesta del 15,3%, una señal clarísima del peso estratégico que las empresas le están dando a estos programas. Puedes profundizar en estas tendencias en nuestra guía completa sobre fidelización de clientes.

La idea central es sencilla, pero contundente: retener a un cliente actual cuesta cinco veces menos que conseguir uno nuevo. Un programa de fidelización es el motor para lograrlo de forma sistemática.

De centro de costes a máquina de ingresos

Hasta hace poco, muchas empresas veían los programas de fidelización como “otro gasto” del presupuesto de marketing. Esa visión ya quedó atrás. Hoy, un programa bien gestionado funciona como una máquina de ingresos que impacta directamente en tus resultados.

Así es como cambia por completo la conversación financiera:

  • Multiplica el Customer Lifetime Value (CLV). Al dar motivos para volver, aumentas el gasto total del cliente durante toda su relación con tu marca.
  • Eleva el valor medio del pedido (AOV). Incentivos simples —como metas de puntos o recompensas por niveles— pueden empujar a muchos clientes a añadir “una cosa más” para desbloquear el siguiente beneficio.
  • Recolecta datos valiosísimos. Los programas de fidelización son una mina de oro de datos propios sobre qué compran tus clientes y cuándo. Eso te permite personalizar ofertas, decidir mejor tu inventario y afinar tu marketing.

En resumen, aprender a crear un programa de fidelización es construir una ventaja competitiva sostenible. Es una inversión directa en tu activo más valioso —tus clientes actuales— y una que puede darte resultados durante años.

Construyendo los cimientos de tu programa de fidelización

Un programa que funciona de verdad no se improvisa. Es un sistema que se construye con objetivos claros, conocimiento real del cliente y una planificación financiera sensata. Si fallas aquí, incluso las mejores recompensas se quedarán cortas: no conectarán con tu audiencia o no te darán un retorno decente.

Esta fase inicial es la diferencia entre un programa exitoso y un error caro. Antes de pensar en puntos o beneficios, tienes que definir cómo se ve el éxito para tu negocio. De verdad: este es el paso más importante para crear un programa que se sostenga.

Definir objetivos claros y medibles

Tu programa de fidelización debe servir para resolver un problema concreto del negocio. ¿Quieres que la gente compre más seguido? ¿Subir el gasto por visita? ¿O necesitas mejores datos para personalizar tu marketing?

Definir un objetivo principal es imprescindible. Metas vagas como “aumentar la fidelidad” son imposibles de medir y, sinceramente, no ayudan. Necesitas KPIs específicos que puedas seguir desde el día uno.

Estos son objetivos comunes y medibles:

  • Aumentar la frecuencia de compra: Convertir compradores puntuales en habituales. Por ejemplo: subir el promedio de compras por cliente en un 20% en seis meses.
  • Incrementar el valor medio del pedido (AOV): Animar a añadir un producto extra al carrito. Por ejemplo: elevar el AOV un 15% en miembros del programa frente a no miembros.
  • Mejorar la retención: Evitar que la gente se desconecte de tu marca. Un buen objetivo: reducir la tasa de abandono un 10% durante el primer año.
  • Recopilar datos propios (first-party data): Datos como cumpleaños o preferencias para personalizar mejor. Por ejemplo: conseguir el cumpleaños del 50% de los miembros.

Un programa de fidelización sin un objetivo claro es como un barco sin timón: avanzas, sí, pero no controlas hacia dónde terminas. Define primero el objetivo principal y deja que el resto de decisiones se construyan desde ahí.

Entender qué motiva a tus clientes

Cuando ya sabes qué quieres lograr, toca descubrir qué quieren de verdad tus clientes. Eso significa analizar su comportamiento, identificar patrones y entender qué les importa. Los mejores programas no se sienten como una estrategia de marketing, sino como un “gracias” auténtico.

Empieza revisando tus datos actuales. ¿Quiénes son tus clientes más valiosos hoy? ¿Qué compran y con qué frecuencia? Dominar los conceptos básicos de gestión de relaciones con clientes es clave, porque te ayuda a segmentar tu audiencia y ofrecer recompensas que realmente encajen.

Esta exploración te permite responder preguntas cruciales. Por ejemplo: ¿tus mejores clientes quieren descuentos, o les entusiasma más el acceso exclusivo a lanzamientos? Y si quieres ir directo al grano, pregúntales: una encuesta rápida o un sondeo puede darte claridad inmediata.

El mercado de la fidelización está creciendo a toda velocidad, lo que deja claro lo esenciales que se han vuelto estos programas para un crecimiento sostenido.

Infografía sobre cómo crear un programa de fidelización

Esta proyección lo deja claro: invertir en un programa bien diseñado ya no es un “extra”. Es una estrategia central para mantener tu negocio fuerte.

¿Qué modelo de programa de fidelización te conviene?

Elegir la estructura correcta es una decisión importante. Lo que funciona en una cafetería puede no tener sentido para un e-commerce. Esta tabla resume los modelos más comunes para ayudarte a encontrar el mejor encaje para tu negocio y tus clientes.

Modelo de programa Cómo funciona Mejor para Posible inconveniente
Basado en puntos Los clientes acumulan puntos por compras y los canjean por recompensas. Simple y muy popular. Negocios con compras frecuentes y tickets pequeños (p. ej., cafeterías, retail). Puede sentirse genérico si las recompensas no entusiasman o si los puntos caducan demasiado rápido.
Programa por niveles Los clientes desbloquean mejores beneficios a medida que gastan más y suben de nivel (p. ej., Plata, Oro, Platino). Marcas que quieren premiar a los clientes de mayor valor y crear aspiración (p. ej., aerolíneas, belleza). El nivel inicial puede parecer poco atractivo y desanimar a los nuevos miembros.
Reembolso/Crédito Se devuelve un porcentaje del gasto como crédito en tienda o dinero. Directo y tangible. Negocios con precios más altos o clientes que valoran el ahorro inmediato. Si no se calcula bien, el margen de la recompensa puede comerse las ganancias.
Club de pago/VIP El cliente paga una cuota recurrente para obtener beneficios inmediatos y continuos (envío gratis, descuentos exclusivos, etc.). E-commerce o negocios con una base muy comprometida (p. ej., Amazon Prime). La cuota puede ser una barrera para clientes ocasionales; los beneficios deben superar claramente el coste.

En definitiva, el mejor programa es el que encaja con el comportamiento real de tus clientes y con lo que valoran de verdad. Y no tengas miedo de empezar simple: siempre podrás añadir capas cuando veas qué funciona.

Presupuestar un programa sostenible

Hablemos de dinero. Un programa de fidelización es una inversión y, como cualquier inversión, necesita un presupuesto realista. Ese presupuesto debe cubrir tres áreas: el coste de las recompensas, la tecnología para gestionarlo y el marketing para darlo a conocer.

El coste de las recompensas suele ser lo más grande. Para estimarlo, calcula la tasa de canje: qué porcentaje de recompensas ganadas se canjearán realmente. Varía por sector, pero empezar con una estimación conservadora suele ser lo más seguro. Si quieres entrar en detalle, nuestra guía sobre las 6 reglas de oro para crear un programa de fidelización con puntos es un recurso excelente.

Luego está la tecnología. Tanto si usas una plataforma como BonusQR como si creas tu propia solución, habrá costes: configuración, suscripciones y posibles integraciones con tus sistemas actuales.

Y, por último, marketing. El programa no se vende solo. Reserva presupuesto para el lanzamiento, campañas de email, contenido en redes y señalización en tienda. Un programa bien financiado es un programa que nace con fuerza y empieza a dar resultados desde el primer día.

Diseñar recompensas que generen engagement real

Seamos claros: las recompensas son el motor del programa. Los puntos son un buen inicio, pero un programa que funciona de verdad va más allá de “descuentos” y construye una conexión auténtica. La idea es crear un ecosistema de recompensas personal, valioso y lo bastante atractivo como para cambiar hábitos de compra.

Aquí es donde pasas de un sistema de rebajas a una herramienta potente de relación. Hoy los clientes esperan más que unos euros de descuento: quieren sentirse vistos y valorados. Y los datos lo respaldan: el 85% de los consumidores dice que un buen programa hace que sea más probable que se queden con una marca.

Una persona sostiene un teléfono que muestra la pantalla de un programa de fidelización con recompensas y puntos.

Eso significa combinar beneficios tangibles e intangibles. Una estructura inteligente hace que los miembros se sientan “de adentro”, con ventajas que no siempre se consiguen solo con dinero.

Mezclar recompensas transaccionales y emocionales

Por experiencia, los programas más efectivos equilibran dos tipos de recompensas: transaccionales y emocionales. Las transaccionales son el beneficio económico directo; las emocionales crean vínculo, reconocimiento y pertenencia.

Recompensas transaccionales son las ventajas “en números”: fáciles de entender y con valor inmediato.

  • Descuentos: Un porcentaje o importe fijo aplicable a una compra futura.
  • Cashback: Devolver un porcentaje en forma de crédito para la tienda.
  • Productos gratis: El clásico “compra 10 y llévate 1” sigue funcionando muy bien, sobre todo en compras frecuentes.

Recompensas emocionales son beneficios no monetarios que generan exclusividad y reconocimiento. Suelen ser lo que hace que un programa se recuerde… o se olvide.

  • Acceso anticipado: Que los miembros compren nuevas colecciones o rebajas antes que el resto.
  • Contenido exclusivo: Tutoriales, artículos o eventos solo para miembros.
  • Atención VIP: Un canal de soporte dedicado o prioridad para tus mejores clientes marca una diferencia enorme.

La magia está en combinar ambas. Alguien puede apuntarse por el 10% de descuento, pero quedarse por la sensación de ser VIP y tener acceso antes que nadie. Esa mezcla convierte un programa “normal” en parte de la experiencia de marca.

Diseñar niveles aspiracionales

Un sistema por niveles es de lo más eficaz para fomentar la repetición y aumentar el gasto. Con niveles tipo Bronce, Plata y Oro, das a la gente una meta clara. Cada escalón desbloquea mejores ventajas, y eso hace que el camino se sienta alcanzable y valga la pena.

Funciona porque activa un deseo básico: estatus y logro. Si a alguien le faltan pocos euros para subir de nivel, la motivación para hacer “una compra más” se dispara. Psicología pura.

Por ejemplo, una marca de belleza podría plantearlo así:

  • Nivel Bronce (Entrada): 1 punto por cada dólar gastado y un regalo de cumpleaños.
  • Nivel Plata (Gasto de 250 $/año): 1,25 puntos por dólar, envío gratis en todos los pedidos y acceso anticipado a dos rebajas al año.
  • Nivel Oro (Gasto de 500 $/año): 1,5 puntos por dólar, todos los beneficios de Plata más un regalo anual exclusivo e invitaciones a eventos VIP.

Este enfoque “gamifica” la compra y ofrece un camino claro para involucrarse más con tu marca. Empuja al gasto, sí, pero también hace que tus mejores clientes se sientan realmente especiales.

Sumar beneficios no monetarios y experiencias

A veces, las mejores recompensas no son productos ni descuentos. Las experiencias crean recuerdos y vínculos emocionales que un cupón del 10% jamás logra. Piensa qué experiencias únicas puede ofrecer tu marca.

Una cafetería puede ofrecer una clase gratuita de barista a sus miembros top. Una marca de outdoor puede organizar una excursión guiada exclusiva. Y lo mejor: son experiencias muy compartibles en redes, generando marketing orgánico que no se compra con dinero.

También vale la pena pensar en recompensas físicas que mantengan tu marca presente. Explorar distintos productos promocionales puede inspirarte con ideas como tote bags, tazas o bolígrafos de buena calidad para los niveles superiores.

Otras ideas para arrancar:

  • Donaciones solidarias: Permitir que los puntos se conviertan en una donación a una causa. Conecta la fidelidad con algo que al cliente le importa.
  • Reconocimiento: Un “cliente del mes” en redes o en tu newsletter. A todo el mundo le gusta un buen reconocimiento.
  • Personalización: Una consulta 1:1 gratuita con un estilista, experto de producto o diseñador.

Cuando diversificas recompensas, conectas con motivaciones distintas. Así tu programa se mantiene fresco, atractivo y se convierte en un motor real de fidelidad a largo plazo.

Elegir la tecnología y planificar un lanzamiento impecable

Perfecto: ya tienes una estructura de recompensas que va a gustar. ¿Siguiente paso? Elegir la tecnología adecuada para hacerlo realidad y diseñar un lanzamiento que genere entusiasmo desde el primer día.

La plataforma que elijas es el motor de toda tu estrategia: desde llevar el control de puntos hasta comunicarse con los miembros. Si el sistema es torpe o confuso, puede frustrar a tus clientes y apagar el impulso del programa incluso antes de despegar.

Y lo mismo con el lanzamiento. Si se hace con prisas, hasta el mejor programa puede parecer improvisado. Necesitas un plan sólido para generar expectativa, educar a tus clientes y convertir a tu equipo en los principales embajadores. Aquí es donde la idea se convierte en una experiencia real.

Una persona utiliza un ordenador portátil para planificar un proyecto en un tablero kanban digital.

Elegir la plataforma de fidelización correcta

Una de las primeras decisiones grandes es si usar un software ya listo o invertir mucho en un sistema a medida. Sinceramente, para la mayoría de pequeñas y medianas empresas, una plataforma como BonusQR es la mejor opción: ofrece buenas funciones, escalabilidad y costes previsibles.

La opción “a medida” da control total, sí, pero suele venir con un coste alto, tiempos largos de desarrollo y mantenimiento continuo. Y eso te quita foco de lo importante: operar y crecer.

Si estás comparando opciones, esta lista te ayuda a no perderte:

  • Integración fácil: ¿Se conecta bien con tu TPV, tu tienda online o tus herramientas de email marketing? Es clave. Si no integra bien, descártala.
  • Excelente experiencia de usuario (UX): ¿Es sencillo para el cliente? ¿Y para tu equipo? Un alta complicada o un canje confuso es una receta para el fracaso.
  • Analítica clara: Necesitas datos accionables: altas, canjes, CLV… todo a simple vista para saber qué funciona.
  • Marca y personalización: ¿Puedes hacerlo con tu identidad? El programa debe sentirse parte de tu negocio, no un complemento genérico. Por ejemplo, crear tus propias tarjetas digitales de fidelización ayuda a reforzar esa coherencia.

Elegir tecnología es encontrar el equilibrio entre potencia y simplicidad. No te dejes deslumbrar por mil funciones que no usarás. Mejor una plataforma fiable, fácil de usar y que haga muy bien lo esencial (y que crezca contigo).

Diseñar tu estrategia de lanzamiento

Con la tecnología lista, toca ejecutar. Un buen lanzamiento requiere coordinación entre marketing, ventas y atención al cliente. Ir con prisas aquí es un error clásico que puede echar a perder todo lo anterior.

Una estrategia por fases suele funcionar muy bien. Empieza con un “soft launch” para un grupo pequeño de clientes top. Este “beta” permite recoger feedback real, corregir errores técnicos y ajustar detalles antes de abrirlo a todo el mundo. Además, hace que tus mejores clientes se sientan parte del círculo interno.

Preparar a tu equipo y tus canales de marketing

Tu equipo es la cara del programa. Si ellos no lo entienden ni lo creen, tus clientes tampoco lo harán.

Prepáralos con una formación sólida. Deben dominar:

  1. Cómo funciona: Beneficios, cómo se gana y cómo se canjea, explicado de forma simple.
  2. Cómo inscribir: El alta debe ser rápida. Practiquen la conversación para que suene natural, no forzada.
  3. Cómo responder dudas: Dales respuestas claras para resolver lo común al momento, sin escalarlo todo.

En paralelo, prepara los materiales de marketing. Programa emails y publicaciones en redes para anunciar, explicar beneficios y generar ganas reales. Ese empuje inicial es el que trae las primeras altas y construye momentum desde el arranque.

Cómo medir y optimizar tu programa para crecer

Lanzar tu programa no es la meta: es el comienzo. El éxito sostenido llega cuando lo tratas como una parte viva de tu negocio, con seguimiento constante y ajustes inteligentes.

Si no lo mides, estás operando a ciegas: solo “esperando” que las recompensas funcionen. La clave es pasar de “lanzo y listo” a “mido y mejoro”. Es analizar los datos correctos y hacer cambios iterativos que conviertan un buen programa en un motor de crecimiento.

Definir los KPIs clave del programa

Para entender qué funciona, necesitas seguir las métricas correctas. Es fácil caer en métricas bonitas pero vacías, así que enfócate en las que conectan directamente con tus objetivos de negocio. Estos KPIs cuentan la historia real.

Métricas esenciales desde el día uno:

  • Tasa de inscripción: Tu primer termómetro. ¿Qué porcentaje de clientes se registra? Si es baja, quizás el valor no está claro o el alta es engorrosa.
  • Tasa de canje: Importantísima. ¿Qué porcentaje de recompensas ganadas se usa? Si es baja, puede ser que las recompensas no motiven o que el umbral sea demasiado alto.
  • Tasa de actividad: Cuántos miembros han ganado o canjeado en un periodo (por ejemplo, 90 días). Es una alerta temprana de miembros que se están enfriando.
  • Customer Lifetime Value (CLV): La métrica definitiva. Compara CLV de miembros vs. no miembros. Un programa sano debería mostrar una mejora clara con el tiempo.

No recopiles datos por recopilar: úsalos para hacerte preguntas. Si el canje es bajo, ¿la recompensa no interesa o el objetivo es demasiado lejano? Deja que tus KPIs guíen tu curiosidad y te lleven a mejoras concretas.

Usar datos para tomar mejores decisiones

Cuando ya tienes datos consistentes, empieza la optimización. Aquí validas supuestos con comportamiento real. En vez de adivinar qué quieren los miembros, puedes comprobarlo con analítica.

Una técnica simple y potente son las pruebas A/B. Experimenta sin miedo. Por ejemplo, prueba dos ofertas de bienvenida: el grupo A recibe 50 puntos extra por registrarse y el grupo B un 10% de descuento en la primera compra. Tras unas semanas, revisa cuál generó más segundas compras. Esa evidencia te ayuda a decidir con confianza.

Otra fuente brutal de información: el feedback directo. Envía encuestas cortas con preguntas como “¿Qué recompensas te gustaría ver?” o “¿Fue fácil canjear tu última recompensa?”. Te dará claridad rápidamente.

El poder de la mejora continua

Los programas de fidelización no son estáticos: evolucionan. Ahora mismo, la personalización y la renovación de programas son tendencias fuertes, y los datos explican por qué.

Un estudio reciente encontró que el 60% de los responsables de programas los han cambiado de forma significativa en los últimos dos años. Y los resultados son claros: el 64% de las empresas que hicieron cambios reportaron mayor satisfacción, frente a solo el 43% de las que no lo hicieron. Descubre más datos en estas estadísticas de programas de fidelización.

Esto subraya algo clave: hay que adaptarse. Tu programa debe evolucionar con tus clientes y con tu negocio. Usa la analítica de tu plataforma, como BonusQR, para personalizar ofertas. Por ejemplo, si detectas un grupo que compra a menudo un producto concreto, crea una campaña ofreciendo doble de puntos en ese artículo.

Ese toque personal hace que el cliente se sienta visto y valorado, fortalece el vínculo con tu marca y mantiene el programa como un motor de crecimiento real y sostenible.

Evitar las trampas típicas de los programas de fidelización

Incluso los programas mejor diseñados se encuentran con baches tras el lanzamiento. La emoción inicial se enfría y empiezas a ver el comportamiento real. Anticipar estos retos es la mitad del trabajo para construir algo que no solo arranque fuerte, sino que dure.

Uno de los patrones más comunes es una caída lenta del engagement. Al inicio hay una ola de altas, pero luego menos gente gana puntos o canjea recompensas. No significa que fracasaste: significa que el programa necesita un empujón para seguir presente.

Evitar que los miembros se desconecten

Cuando los miembros se enfrían, el programa puede convertirse en una ciudad fantasma de cuentas inactivas. Para mantener el interés, hay que ir más allá del simple “acumula y canjea”. Y no eres el único: estudios muestran que el 83% de las empresas tiene problemas de engagement en sus programas, y el 80% encuentra difícil gestionar la rotación. Puedes ver qué está funcionando hoy en este informe de tendencias de fidelización.

¿Cómo responder? Con proactividad y variedad.

  • Sorpresa y recompensa: Añade puntos extra al azar a quienes llevan tiempo sin actividad. Un “¡Te extrañamos!” bien puesto puede reactivar a muchos.
  • Un poco de juego: Retos por tiempo limitado (por ejemplo: “Haz 3 compras este mes y desbloquea una recompensa extra”) crean urgencia y hacen el proceso divertido.
  • Recordatorios inteligentes: Usa datos para enviar mensajes personalizados. Decirle a alguien que está a 10 puntos de su próxima recompensa hace que el objetivo se sienta real y alcanzable.

Un programa de fidelización no se crea y se olvida. Piénsalo como una relación: necesita atención. En cuanto dejas de aportar valor y mantenerlo vivo, los miembros olvidan por qué se registraron.

Reactivar a los “dormidos”

Recuperar miembros inactivos casi siempre es más barato y fácil que captar nuevos. Empieza identificando a quienes no han ganado puntos ni comprado en más de 90 días.

Pero no los bombardees con un descuento genérico: eso suele terminar en spam. Prueba algo más personal. Por ejemplo, una campaña centrada en un beneficio nuevo o una ventaja exclusiva para miembros. Una cafetería podría dar a miembros inactivos acceso anticipado a una bebida de temporada.

Es un gesto pequeño, pero esa exclusividad les recuerda por qué vale la pena ser parte del programa y les da un motivo real para volver. Si afrontas estos problemas de frente, tu programa mantendrá el impulso y seguirá entregando valor durante mucho tiempo.

Cuando alguien se plantea crear un programa de fidelización, casi siempre aparecen las mismas dudas prácticas. Las he escuchado mil veces, y resolverlas bien desde el principio puede marcar la diferencia entre un programa que despega y uno que nunca arranca.

La primera gran pregunta suele ser el coste. Es normal: hay una inversión. Pero el retorno puede ser enorme. Recuerda esto: retener a un cliente es cinco veces más barato que conseguir uno nuevo. Un programa bien diseñado no solo cuesta: genera dinero al aumentar el CLV y reducir la dependencia de anuncios caros.

¿Mi empresa es demasiado pequeña para esto?

No. Y de hecho, para negocios pequeños puede ser una ventaja enorme: cafeterías, boutiques, peluquerías, salones… Un programa de fidelización te permite construir relaciones personales y diferenciarte de grandes cadenas sin tener que vivir de descuentos. Además, las herramientas actuales te dejan empezar simple y crecer a tu ritmo.

Otra preocupación típica es la complejidad. A muchos dueños les asusta el seguimiento de puntos y la gestión de recompensas, pero no hace falta enredarlo.

El mejor consejo: empieza simple. Un sistema básico de puntos por compra es fácil de entender para todos: tú, tu equipo y tus clientes. Más adelante, si tiene sentido, sumas niveles VIP o beneficios exclusivos.

¿Y si los clientes no lo usan?

Es un miedo totalmente lógico. Lo construyes, pero… ¿lo aprovecharán? En mi experiencia, todo se reduce a dos cosas: comunicación clara y valor real. Ofrece recompensas que la gente quiera de verdad y asegúrate de que tu equipo lo mencione con entusiasmo en caja.

Estrategias probadas para impulsar altas y mantener la actividad:

  • Registro sin fricción: El alta debe ser rápida. Nadie quiere rellenar formularios largos. Hazlo simple, en tienda u online.
  • Mantenerlo presente: Envía recordatorios amigables con el saldo de puntos y lo cerca que están de una recompensa.
  • Una victoria temprana: La primera recompensa debe sentirse cercana. Si parece que hay que esperar una eternidad, los nuevos se desconectan antes de empezar.

Si afrontas estos obstáculos desde el inicio, estarás construyendo un programa de fidelización en el que tus clientes realmente querrán participar.


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